Platón
Platón nació
hacia el año 428 a. C. en Atenas o Egina en el seno de una familia aristocrática
ateniense.2 Era hijo de Aristón,
quien se decía descendiente de Codro, el último de los reyes de Atenas, y de Perictione, cuya familia
estaba emparentada con Solón; era hermano menor de Glaucón y de Adimanto,
hermano mayor de Potone (madre de Espeusipo, su futuro
discípulo y sucesor en la dirección de la Academia) y medio-hermano de Antifonte
(pues Perictione, luego de la
muerte de Aristón,
se casó con Pirilampes y tuvo un quinto hijo). Critias y Cármides, miembros de la dictadura
oligárquica de los Treinta Tiranos que usurpó el poder en Atenas después
de la Guerra
del Peloponeso, eran, respectivamente, primo y tío de Platón por
parte de su madre.9 En consonancia con su origen, Platón
fue un acérrimo anti-demócrata (véanse sus escritos políticos: República, Político, Leyes); con todo, ello
no le impidió rechazar las violentas acciones que habían cometido sus parientes
oligárquicos y rehusar participar en su gobierno.10
Espeusipo, sobrino de
Platón, elogia la rapidez mental y la modestia que tuvo de niño, así como su
amor por el estudio.11 En su juventud se habría interesado
por artes como la pintura, la poesía y el drama; de hecho, se conserva un conjunto
de epigramas que suelen ser aceptados como auténticos, y la tradición refiere
que había escrito o tenía interés en escribir tragedias, afán que habría
abandonado al comenzar a frecuentar a Sócrates12 (nótense las duras críticas que Platón
hace de las artes en República, fundamentando
su parcial expulsión del Estado ideal).
También, según se ve en su teoría educativa, siempre se interesó por la
gimnasia y los ejercicios corporales, y ciertas fuentes refieren que se habría
dedicado a las prácticas atléticas; habría participado asimismo de algunas
batallas de la Guerra del Peloponeso y de la Guerra de Corinto, pero no hay
información al respecto más que simples menciones del caso.13
En cuanto a
su formación intelectual temprana, Aristóteles refiere que, antes de conocer a Sócrates, Platón había
tratado con el heraclíteo Crátilo y sus ideas de que todo lo sensible
está en devenir y, por tanto, de que no es posible el conocimiento científico
acerca ello; pero que luego, influido por Sócrates y su enseñanza e insistencia en
inquirir y definir qué es cada cosa para poder hablar de ella con propiedad, se
convenció de que había realidades cognoscibles y, por tanto, permanentes, y
decidió que no eran sensibles -el ámbito de lo que siempre deviene y nunca es-
sino de naturaleza inteligible. Éste es, según Aristóteles, el origen de
la teoría
de las Ideas, y su información nos permite reconstruir algo del
itinerario biográfico-intelectual de Platón.14
Según Diógenes
Laercio, Platón conoció a Sócrates a la edad de 20 años,15 aunque el historiador W. K. C. Guthrie
se muestra convencido de que ya lo frecuentaba con anterioridad.16 De cualquier modo, puede acordarse en
que el primer encuentro se produjo entre el 412 y el 407 (es decir, entre los
quince y los veinte años de Platón). A partir de allí, fue uno de los miembros
más cercanos del círculo socrático hasta que en 399, Sócrates, que contaba unos
setenta años, fue condenado a la pena de muerte por el tribunal popular
ateniense, acusado por los ciudadanos Ánito y Meleto de "impiedad"
(es decir, de no creer en los dioses o de ofenderlos) y de "corromper a la
juventud". LaApología nos muestra a Sócrates frente al tribunal, ensayando su
defensa y acusando a sus opositores de la injusticia que estaban cometiendo
contra él; luego de ser declarado culpable, Sócrates menciona a un grupo de amigos que
están en la tribuna, entre ellos Platón.17 Sin embargo, Platón mismo hace que
Fedón diga, en el diálogo que lleva su nombre y al referir a Equécrates la
tarde última de Sócrates con sus amigos antes de beber la cicuta, que
"Platón estaba enfermo, creo".18 A propósito de su ausencia, W. K. C.
Guthrie escribe: "Juzgarlo de forma desfavorable por ello sería injusto,
ya que no sólo debemos esa circunstancia a Platón mismo, sino que el conjunto
del Fedón, por no decir nada de otros diálogos, deja fuera de toda duda la
indudable realidad y la fuerza de su devoción a Sócrates. Sus sentimientos
pudieron haber sido tan intensos que no fuera capaz de soportar el espectáculo
de ser testigo de la muerte real del mejor, el más sabio y el más justo de los
hombres que conoció".19
Luego de la
pérdida de Sócrates, Platón, que tenía sólo veintiocho años, se retiró con
algunos otros de los discípulos de su maestro a Mégara, Sicilia, a la casa de
Euclides (socrático, fundador de la escuela megárica). De allí habría viajado a
Cirene, donde se reunió con el matemático Teodoro (personificado en el Teeteto)
y con Arisitipo (socrático también, fundador de la escuela cirenaica) y a
Egipto, aunque estos dos últimos viajes son puestos en duda por muchos
especialistas.20 Se tienen por más seguros, en cambio,
los viajes a Italia y a Sicilia, no sólo porque hay más testimonios, sino por
la decisiva Carta VII, en base a la
cual se reconstruye el resto de sus travesías. En su viaje a Italia habría
tenido contacto con eleatas y pitagóricos, dos de las principales influencias
que acusan sus obras, en especial con Filolao, Eurito y Arquitas de Tarento,
quien era, a la vez, político y filósofo en su pólis. En el 387 viajó por primera
vez a Sicilia, a la poderosa
ciudad de Siracusa,
gobernada por el tirano Dionisio; allí conoció a Dión, el cuñado de Dionisio,
por quien se sintió poderosamente atraído y al que transmitió las doctrinas
socráticas acerca de la virtud y del placer. Según un relato tradicional, al
final de su visita, Platón habría sido vendido como esclavo por orden de Dionisio
y rescatado por el cirenaico Anníceris en Egina, pólis que estaba en guerra com
Atenas.21
A la vuelta
de Sicilia, se estima que al poco tiempo, Platón compró una finca en las
afueras de Atenas, en un emplazamiento dedicado al héroe Academo, y fundó allí la
Academia, que funcionó como tal ininterrumpidamente hasta el año 86 a.C. al ser
destruida por los romanos, siendo restituida y continuada por los platónicos
hasta que en 529 d. C. fue cerrada definitivamente por Justiniano I, quien veía en
las escuelas paganas una amenaza para el cristianismo y ordenó su erradicación completa.22 Numerosos filósofos se formaron en
esta milenaria Academia, incluyendo el mismo Aristóteles durante la dirección
de Platón, junto a quien trabajo alrededor de veinte años, hasta la muerte de
su maestro. Vale la pena recordar cierta descripción de W. K. C. Guthrie
respecto de la Academia: "...No se parece en nada a ninguna institución
moderna (...) Los paralelos más cercanos son probablemente nuestras antiguas
universidades (...) con las características que han heredado del mundo
medieval, en particular sus conexiones religiosas y el ideal de la vida en
común (...) La santidad del lugar era grande, y se celebraban otros cultos
allí, incluidos los de la misma Atenea. Para formar una sociedad que tuviera su
tierra y sus locales propios, como hizo Platón, parece que era un requisito
legal el registrarla como thíasos, es decir, como asociación de culto dedicada
al servicio de alguna divinidad. Platón eligió a las Musas, que ejercían el
patronazgo de la educación (...) Las comidas en común eran famosas por su
combinación de alimentos sanos y moderados con una conversación que valía la
pena recordar y anotar. Se cuenta que un invitado dijo que los que habían
cenado con Platón se sentían bien al día siguiente".23
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